Son una opacidad progresiva del cristalino, la lente natural del ojo. Esta pérdida de transparencia impide el paso claro de la luz, lo que provoca visión borrosa, sensibilidad a la luz, deslumbramientos y dificultad para leer o conducir.
Su aparición está asociada al envejecimiento, aunque también pueden desarrollarse por traumatismos, enfermedades sistémicas o exposición prolongada a radiación ultravioleta. Con el tiempo, afectan de forma importante la calidad visual y la autonomía.
Es un procedimiento ambulatorio seguro y efectivo que mejora la visión al remover el cristalino opaco mediante una pequeña incisión, utilizando facoemulsificación para fragmentarlo e implantar una LIO plegable (monofocal, trifocal o de rango extendido). El postoperatorio requiere colirios y protección, realizándose la cirugía en cada ojo con unos días de diferencia.