Es una enfermedad progresiva de la córnea en la que esta se adelgaza y se abomba hacia adelante en forma de cono, alterando su curvatura natural. Esta deformación impide que la luz se enfoque correctamente en la retina.
El resultado es una visión borrosa, distorsionada y una mayor sensibilidad a la luz y al resplandor. Generalmente afecta ambos ojos, aunque puede presentarse de forma asimétrica. Suele comenzar en la adolescencia o adultez temprana y avanzar con el tiempo.
Es un procedimiento simple, no invasivo y ambulatorio, realizado con anestesia tópica. Su objetivo principal es reducir la elasticidad del tejido corneal, restaurando su rigidez y calidad original. El tratamiento se aplica en la superficie de la córnea, sin necesidad de intervenir dentro del globo ocular. La sesión dura aproximadamente 30 minutos por ojo y, en la mayoría de los casos, basta con una sola aplicación para lograr el efecto deseado.
Este diagnóstico podría también ser tratado con: Anillos Intracorneales o Trasplante de Córnea