Es una condición en la que el conducto lagrimal se encuentra bloqueado, impidiendo el drenaje adecuado de las lágrimas. Esto provoca acumulación de fluido, enrojecimiento, lagrimeo constante e irritación ocular.
Es frecuente en recién nacidos y suele resolverse por sí sola durante el primer año de vida. En adultos, puede estar relacionada con infecciones, traumatismos, inflamaciones o alteraciones anatómicas, y requiere evaluación especializada.
La cirugía oftálmica incluye distintos procedimientos destinados a corregir la visión y tratar enfermedades oculares, mediante la modificación de la córnea o la sustitución del cristalino. Estos tratamientos ofrecen beneficios como una mayor agudeza visual, alivio de síntomas y una mejor calidad de vida.